10/05/2019: Presentación en la Reina de África


El viernes 10 de Mayo presentaré el libro Palabras Dislocadas publicado a través de Editorial Descontrol acompañadx de la guitarra de Dani S. y las manos en el teclado de Stefan Häublein. Siguiendo el recorrido del libro, explicaré de qué trata y mostraré que los abusos sexuales en la infancia son un problema estructural de una sociedad. Si quieres compartir conmigo este viaje no dudes en venir a las 22.30h a  La Reina de África en c/ Bolívar,10 en Barcelona. Te espero allí!

Poster de Sobre Otra Ruta

Ilustración de Ana Palacín (Editorial Descontrol)

 

   Impresiones de lo que fue

Un montón de recuerdos en La Reina de África me acompañan. La Reina de África es uno de esos espacios que no deben desaparecer nunca, así como Radio Contrabanda, Radio Bronka y otras radios y lugares libres. Son espacios de bocanada de aire. Lugares atemporales de contenido actual que permanecen en una Barcelona cada vez más asfixiante. Resisten, por energía colectiva en una ciudad que ha perdido su identidad y en la que ya no me reconozco. En La Reina de África he afianzado amistades y compañerismos de luchas varias, he conocido a personas nuevas, me he discutido y he tomado más de una cerveza, siempre entre las afinidades que provocan las amistades de años. En definitiva, la Reina de África es un local donde siempre he compartido mis momentos, mis tristezas, alegrías y algún encontronazo que con el pasar de los años ha perdido la importancia y se ha esfumado de mi materia gris. Finalmente, en este espacio que siempre ha sido de encuentro, he presentado mi libro Palabras Dislocadas. Desnudez desde las cenizas.

Este día llegué un poco tarde, por aquellas cosas que pasan en la vida, y vi a Dani S en la puerta con una lata de cerveza en una mano y un cigarrillo en la otra, como tampoco podía ser de otra manera. Su guitarra descansaba en el suelo antes de empezar el tute nocturno que nos esperaba a todxs. Es curioso cómo cambian los espacios vacíos. Al entrar me pareció mucho más pequeño de lo que recordaba. No había pasado el tiempo allí: el mismo color en las paredes, el mismo espejo milenario que recordaba a una época anterior a la Barcelona de La Moños, la barra seguía igual y, detrás de ella, me saludaba llenando de bebidas las neveras un compañero y amigo de años, Jordi. Empezamos a preparar la artillería musical y hacer la prueba de sonido. A mitad de la prueba de sonido llegó, con su visera quizás un tanto despeinada por las prisas, el compañero que tendría que hacer hablar al piano, Stefan Häublein. Saludé tras el micrófono con un guiño, tampoco hizo falta más .

A cuentagotas fueron llegando las treinta y pico personas que habían venido a verme: amistades de años que eran casa y personas que no hace tanto que conozco, pero que todo apunta a que pueden llegar a serlo. También vinieron personas que no me esperaba y que me hizo una ilusión tremenda. Llegó Editorial Descontrol, a quienes les agradezco la confianza que han depositado en mi proyecto. Casi rozando la frontera del comienzo llegó mi madre, a quien se lo agradezco muchísimo. Titi, tienes que ser muy valiente para escuchar como tu hijx recita poemas que tienen que ver con los abusos sexuales en la infancia; poemas que tienen que ver, a fin de cuentas, con el dolor.

Todo estaba preparado: luces, sonido, las personas sentadas. Todo menos yo, que reinaba en mí el característico tambaleo de labios de quien está a punto de salir a interpretar una ópera.

Es la primera vez que publico un libro y esa noche era la primera vez que iba a ser escuchadx por no sé cuántas personas durante una hora. ¿Te lo puedes creer? Una hora hablando sin parar se me hacía un mundo. Una vez subidx en el escenario me tomé unos segundos y comprendí que estaba en casa. En ese momento, acompañadx de un buen sorbo , conseguí relajarme y estar totalmente cómodx y disfrutar de la guitarra de Dani y las manos delicadas al teclado de Stefan. El ambiente que se respiraba facilitó que me sintiera así y, entre todxs, hicimos una atmósfera íntima.

Para mí era importante que, al menos la primera presentación se hiciera en un lugar seguro. Te preguntarás qué significa esto. Que un lugar sea seguro radica en que sabes que no vas a ser juzgadx y, por lo tanto, no vas a ser señaladx. Cuando sientes que un lugar es seguro sabes que, en principio, puedes ir con cualquier historia y no te van a criticar, juzgar o participar en aquellos malestares sociales que hacen que nos hagamos pequeñxs al momento, casi sin poder evitarlo. Un espacio seguro es aquel que sabes que no vas a ser atacadx y esto es de agradecer cuando vas a hacer el ejercicio de exponerte.

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